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Cuatro leyendas, cuatro visiones


Cada uno a su forma, pero todos sin excepción, los senectos del baloncesto madridista observamos la evolución de nuestros herederos. De reojo o de frente, de forma permanente o en oleadas, el vínculo continúa vivo con altibajos, según lo que veamos nos guste más o menos. En ocasiones, las circunstancias que han concurrido en el equipo han sido motivo de crítica privada, solapada y, muy rara vez, por grandes que hayan sido los desatinos, que los ha habido, expuesta de forma manifiesta. Por fortuna, no hay reparos que oponer desde hace años, al contrario, sólo disfrutar con nuestros sucesores aventajados, con el florecimiento contemporáneo de la semilla plantada hace ya muchos decenios. Juan Carlos Sánchez, Pablo Laso y Alberto Herreros, desconozco el orden, aunque seguro con el impulso determinado de cada uno, decidieron devolver al equipo a las esencias en el momento en el que una camada fantástica rondaba las canchas españolas. Ahora están al filo de una nueva Fase Final de la Euroliga, con el equipo en plenitud y la emoción de tener un título europeo al alcance de la mano. En vísperas del acontecimiento he tenido la oportunidad de charlar uno a uno con Vicente PaniaguaVicente RamosFernando Romay y Chechu Biriukov, todos campeones de Europa. Ciertamente, cada uno me ha contado una visión distinta y, sin embargo, llamativa de lo que viene. Reflexiones que merecen la pena.

Para Paniagua el equipo llega tan bien que le preocupa. “Tanto en épocas recientes como en la mía, llegamos en condiciones inmejorables y la armonía se quebró en la final.” Sorprendido por la puntualización, recuerdo como el equipo de los 70 falló una ocasión inmejorable con la ausencia del ogro europeo, Dino Meneghin, y como el actual perdió dos opciones cantadas ante el Olympiakos y el Maccabi, en 2013 y 14, respectivamente. En cambio, los demás no son tan optimistas. Biriukov cree que el campeón de Europa saldrá de la semifinal que nos enfrente con el CSKA y que el Madrid la perderá: “El CSKA tiene un conjunto muy poderoso que habrá aprendido de ocasiones anteriores. Han fallado demasiados años en la Fase Final”, asevera el ex madridista nacido en Moscú. No le falta razón: el ruso es un equipo imprevisible, cuyos jugadores principales quizás reúnan la mayor cantidad de talento libra por libra. Uno de ellos, Sergio Rodríguez, el “Chacho” da la razón a Chechu: “¿Presión? Sabemos a lo que venimos”. Aunque, como añade el propio Biriukov, “el Madrid es un equipo muy difícil de ganar.” No hay que sospechar de parcialidad en su apuesta debida al apego con la ciudad que le vio nacer, puesto que él formó parte del Dinamo, el rival eterno del CSKA. Por su parte, Fernando Romay nos ofrece otra versión del fin de semana y se muestra tajante cuando considera la presente oportunidad como la última para este proyecto. “El club tiene que ir pensando más en un futuro prometedor que en un pasado esplendoroso.” Se ríe de su frase redonda, brotada de su cháchara incontenible, aunque no de su ocurrencia, pues es cierto que algunos jugadores llevan tantos años al frente del equipo que parece inevitable que se encuentren con la decadencia cualquier día. Puede que Fernando tenga razón, puede que no. La idea no es descabellada, si bien, y aunque se observa alguna intermitencia en el rendimiento de algunos de los fundadores -Llull, Rudy, Felipe y Carroll-, no me parece que la implementación del relevo sea inminente. En cualquier caso, el Madrid dispone de las herramientas necesarias para escribir otra victoria en su libro de éxitos.

Todos, a excepción de Ramos, coinciden en que la semifinal será el paso más difícil, quizás por lo sucedido en los enfrentamientos directos o por las bajas que tiene el Fenerbahce, al que, sin excepción dan como finalista con una ligera pero palpable ventaja. Veremos cómo se presenta en último término el equipo de Obradovic, amante de las incertidumbres y de las sorpresas, ya que si se confirman todas las lesiones anunciadas su candidatura perderá mucha fuerza. Obradovic es un mago, no un dios que obre milagros. He de decir en descargo de las opiniones sobre el conjunto estambulí que las conversaciones con mis colegas tuvieron lugar hace unos días, cuando las noticias sobre la salud de los jugadores del Fenerbahce eran aún difusas.

Mientras que a Vicente Ramos le sale su faceta empresarial al repartir las opciones de cada uno con porcentajes casi iguales, ligeramente inferior el del Efes, Paniagua señala que pongamos atención a los actores de reparto. Existe una tendencia relativa a que jugadores no llamados a serlo se conviertan en protagonistas, tal y como hizo Fabien Causeur, soberbio en la última edición. Chechu Biriukov coincide, de alguna manera, con el pensamiento del alero manchego, puesto que su versión de las sorpresas se encamina a alguna victoria inesperada. Como ya hemos dicho, su favorito es el equipo ruso, con la salvedad, como señala con voz profunda, gramática del este europeo y acento ruso que “sorpresas existen. Parece mentira, pero existen”, añade en tono socarrón por la obviedad, para terminar soltando una carcajada. Después de que yo también termine de reírme -es difícil no hacerlo con las frases de Chechu- recuerda el bombazo que supuso en Europa la victoria del Limoges de Maljkovic. Uno, por su parte, espera que no las haya, pues su favorito, el equipo más completo y en forma es el Real Madrid. Señores, ¡denme una alegría!

 

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